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Generalmente se produce cuando la secreción
de ácido clorhídrico propio de este
órgano, es particularmente elevada, o éste,
ha irritado el esófago. |
También
puede deberse a una irritación de la mucosa gástrica
o derechamente de una erosión en ésta.
Esto se conoce como úlcera gástrica. Su
aparición se debe generalmente a factores como
el estrés, alcohol cigarrillo, medicamentos o
consumo excesivo de chocolates, alimentos condimentados,
fritos o grasosos, etc.
Otros factores que pueden contribuir a la acidez estomacal
son los problemas de la vesícula biliar, las
alergias y la deficiencia de enzimas.
Para tener en cuenta
·
La aspirina y el ibuprofeno pueden provocar acidez gástrica.
· Los antiácidos suelen aliviar los síntomas,
sin embargo pueden enmascarar un problema aún
mayor. El uso prolongado de estos compuestos puede provocar
peligrosos desequilibrios minerales.
· Los primeros síntomas de una angina
de pecho o incluso de un ataque cardíaco pueden
confundirse con una acidez. Si esta se acompaña
de ahogo, náusea o mareo, consulte a su médico
de inmediato.
Algunas
recomendaciones
- Tomar
un vaso grande de agua a la primera señal de
acidez, puede ser provechoso
-
Modifique sus hábitos alimentarios, consuma
vegetales crudos, mastique bien, coma despacio, disfrute
la comida.
-
No coma nada durante las tres horas anteriores a acostarse.
-
No consuma bebidas carbonatadas, grasas en exceso
ni condimentos picantes como el ají o la pimienta.
-
En lo posible evite el estrés.
¿Cuáles alimentos ayudan
a producir acidez y qué esquema dietario contribuye
a controlarla?
En
una dieta contra la acidez es tan importante la calidad
de los alimentos como su cantidad, y el fraccionamiento
y periodicidad de ingesta. Cada caso debe ser evaluado
por un profesional capacitado, pero como pautas generales
podemos citar:
- Ingestas
de poco volumen y alta periodicidad. Lo mínimo
serían 6 comidas diarias: desayuno, colación
a media mañana, almuerzo, colación y
merienda durante la tarde y cena. Cuando la cena se
realiza temprano, la colación pasará
para la noche.
-
Las temperaturas de los alimentos son importantes.
El excesivo frío o calor son irritantes de
la mucosa gástrica. Se aconseja comerlos templados.
-
La forma de cocción es relevante. Las verduras
y frutas crudas deben
ser peladas y sin semillas. La carne no debe estar
demasiado cocida, y al cocinarla a la parrilla, la
costra tostada es irritante. Se prefieren las carnes
hervidas. Los alimentos fritos son desaconsejados
en general, así como las comidas muy compuestas
y condimentadas.
-
Las carnes blancas son menos irritantes que las rojas,
ya que son más fácilmente digeribles
y permanecen menor tiempo en el estómago.
-
Las grasas deben ser, en general, evitadas. Pero una
dieta normal debe contenerlas para un perfecto balance
alimentario.
-
Los dulces deben ser evitados en exceso.
-
La leche, que ha sido un pilar del tratamiento, de
hecho estimula la secreción de ácido
gástrico. No debe ser eliminada de la dieta,
pero se aconseja consumirla en cantidades reducidas
y fraccionadas.
-
Las fibras crudas, el salvado en exceso, los condimentos
fuertes, la cafeína son altamente irritantes
de la mucosa gástrica.
-
El alcohol es un enérgico promotor de la secreción
ácida, por lo que suele aconsejarse que se
restrinja el consumo de alcohol a cantidades pequeñas
y diluidas.
-
El tabaco es un factor de riesgo para la aparición
de úlceras y sus complicaciones, y parece impedir
la cicatrización y aumentar la incidencia de
recurrencias, las cuales tienen una correlación
con el número de cigarrillos diarios.
-
Otros cambios de hábito, como una actividad
física apropiada a la edad y estado de cada
persona, y la adopción de comportamientos que
reduzcan el nivel de estrés ayudan normalizar
los trastornos gástricos.
Por
último, el médico es quien debe aconsejar
el uso o no de medicamentos tales como antiácidos
comunes, los bloqueantes H2, inhibidores de la bomba
de protones, etc.
Aspecto
médico
La
modificación de ciertas conductas no sólo
es capaz de prevenir muchos de los trastornos relacionados
con la acidez estomacal, sino cooperar en su corrección,
ayudando a los tratamientos específicos en su
acción.
El
esófago es el tubo largo y flexible que comienza
en la faringe y termina en el cardias, en la parte superior
del estómago. El malestar por acidez se produce
cuando el ácido estomacal se vierte en el esófago.
Éste carece de una capa de mucosa como la del
estómago, y el ácido produce un intenso
dolor detrás del esternón.
Cuando
decimos que alguien padece de "acidez estomacal"
estamos hablando de un síntoma que puede responder
a varios trastornos gástricos. En la enfermedad
por reflujo esofágico (ERGE) el esfínter
esofágico inferior no puede detener el reflujo
de los ácidos del estómago, pudiendo provocar
esofagitis.
La
dispepsia funcional, la gastritis superficial o profunda,
las úlceras pépticas, son causas de lo
que llamamos vulgarmente "acidez estomacal".
Si
bien se creía que todos estos procesos estaban
provocados por la hipersecreción ácida,
hoy se sabe que el H. Pylori es el causante de trastornos
en la mucosa gástrica. La ureasa producida por
el microorganismo cataliza la transformación
de urea en amoníaco, el cual le permite sobrevivir
en el entorno ácido del estómago. Pero
puede erosionar la barrera mucosa y producir una lesión
epitelial.
También
el uso continuado de analgésicos perturba la
defensa y reparación de la mucosa estomacal,
haciéndola más susceptible al ataque ácido.
Sin
embargo, más allá de las causas, se dan
habitualmente conductas y hábitos que predisponen
a padecer estos trastornos. Estos hábitos pueden
ser cambiados teniendo la suficiente información.
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