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Las
bebidas alcohólicas y el sobrepeso |
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Con
sólo abandonar el hábito de tomar
alcohol en el aperitivo o renunciar a las copas
cuando sales por la noche podrías eliminar
esos kilitos de más sin necesidad de
llevar una dieta estricta. |
Las
bebidas alcohólicas tienen muchas más
calorías de lo que imaginas, siendo un factor
determinante en el sobrepeso.
El
consumo diario de alcohol, aunque no sea muy elevado,
supone un aporte extra de calorías sobre el
organismo. Este exceso de calorías, si no se
consigue eliminar, se acumula en forma de grasa.
Qué
son las bebidas alcohólicas? Toda bebida que
contenga alguna cantidad de etanol es considerada
bebida alcohólica. Las bebidas que abarca este
grupo son muchas, e intentando agruparlas, algunas
de ellas son: los vinos, cervezas, licores, aguardientes,
whiskies, etc.
Así que si has decidido someterte a una dieta
o, simplemente, quieres mantenerte en tu peso sin
coger ni un gramo más, debes tener cuidado
con el alcohol. Pero, ¿cuál es la bebida
alcohólica que más calorías aporta?
Calorías de las principales bebidas alcohólicas
Se calcula que el alcohol contiene una media de 7
calorías por gramo. Está más
cerca de las grasas, que tienen 9 calorías
por gramo, que de los carbohidratos y proteínas,
que contienen 4 calorías por gramo.
Dada esta característica de ausencia de aporte
nutricional, a la caloría alcohólica
se la denomina 'caloría vacía'.
Por
esta misma razón, si se está realizando
algún tipo de régimen o dieta baja en
calorías, se restringe el consumo de alcohol.
Para
conocer la cantidad de alcohol que contienen las bebidas
de consumo habitual se utiliza la siguiente operación
matemática
En
la fórmula basta reemplazar la variable G °
por la graduación alcohólica de la bebida.
Esta suele visualizarse en la etiqueta de la misma.
Donde figura la variable “ml” debe colocarse
la cantidad de bebida consumida, expresada en mililitros.
El 0,80 reemplaza en la fórmula al peso de
1 gramo de alcohól puro, que es 0,80 g. Una
vez conocida la cantidad de gramos de etanol, es muy
sencillo calcular su valor calórico. Cada gramo
de etanol equivale a 7 kilocalorías.
Si quieres hacer un cálculo de cuántas
calorías tiene cada bebida, has de tener en
cuenta que a mayor graduación alcohólica,
más calorías contienen. Por ejemplo,
la cerveza suave o baja en calorías tiene un
nivel de alcohol del 3%. Las cervezas normales o las
negras tienen una graduación de entre el 3
y el 8%. El contenido de alcohol del vino está
entre un 8 y un 13%, aproximadamente, siendo más
bajo el promedio entre los vinos blancos que entre
los tintos. En las bebidas destiladas, las cantidades
y las calorías se disparan, alcanzando concentraciones
de entre un 30 y un 96%. Por ejemplo, licores dulces
como el jerez contienen de un 40 a 50% de alcohol;
el whisky y el coñac contiene alrededor de
un 40%; y las bebidas denominadas espirituosas, como
el orujo, alcanzan el 96%.
Si
con esto todavía no te haces a la idea de las
calorías que ingieres cuando sales de marcha,
en la siguiente tabla te proponemos una serie de bebidas
con las que podrás echar la cuenta por cada
trago que te tomas (30 ml):
-
Bloody Mary. Alcohol 12%, 23.2 calorías.
-
Piña Colada. Alcohol 12%, 58.2 calorías.
-
Tequila. Alcohol 14%, 34.3 calorías.
-
Ginebra con tónica. Alcohol 9%, 22.8 calorías.
-
Daiquiri. Alcohol 28%, 55.5 calorías.
-
Vinos. Entre 10 y 14% de alcohol, 21.2 calorías.
-
Vinos dulces. Entre 3.5 y 6% de alcohol, 18.3 calorías.
-
Cerveza. Entre un 5 y un 8% de alcohol, 12.5 calorías.
(Tabla tomada del libro “Foods that Harm Foods
that Heal”).
Por ejemplo, beber una botella de vino de mesa al
día equivale a comerse 3 kilos de verdura hervida;
tomar un litro de un orujo de 96% de alcohol aporta
las mismas calorías que 26 kilos de verdura
hervida. Evidentemente, nadie se suele beber un litro
de orujo en un día, pero sí es más
frecuente tomarse un par o tres de whiskys o una o
dos copas de coñac después de las comidas,
lo que aporta un nivel calórico similar a haber
hecho una comida o una cena extra. Es más si,
por ejemplo, después de una comida en la que
hemos tomado paella, filete y postre, nos tomamos
un whisky, es como si comiéramos de nuevo un
buen plato de arroz.
Con
estos ejemplos tan gráficos seguro que te echarás
atrás a la hora de completar la comida con
un buen licor. Se acabó el clásico de
café, copa y cigarrillo, las tres grandes cruces
para la salud.
Lo
peligroso no son las calorías...
De todos es sabido que el uso abusivo del alcohol
es perjudicial para la salud: altera las capacidad
psíquicas y psicológicas (insomnio,
angustia, amnesia, delirium tremens, alucinación,
depresión, intentos de suicidio, disminución
de la autoestima, demencia, psicosis); deriva en alteraciones
sociales (conflictos de pareja, divorcio, ausentismo
laboral, deudas económicas, soledad); y altera
las funciones fisiológicas (nauseas, gastritis,
cirrosis hepática, parálisis cerebral...).
A nivel nutricional, lo que menos nos tiene que preocupar
son las calorías que aportan a nuestra alimentación
diaria. El verdadero problema del alcohol es que puede
provocar desnutrición y avitaminosis. ¿Por
qué?
El alcohol contiene lo que se denomina calorías
vacías, es decir, que el beneficio para el
organismo es cero, al no contener ningún tipo
de nutrientes, además de ser tóxico
para las células. Pero el alcohol también
puede dificultar la absorción de las proteínas,
las vitaminas y otros nutrientes, debido a que puede
lesionar el revestimiento del intestino delgado y
del estómago, donde se realiza la digestión
de la mayoría de los alimentos. Para colmo
de males, el alcohol también requiere de algunas
vitaminas para su metabolismo y ello interfiere con
la absorción y almacenamiento de las mismas.
Una de las vitaminas que primero desaparece es la
B, y su carencia puede dar lugar a una grave enfermedad
denominada el Síndrome de Wernicke-Korsakoff,
la cual puede causar daño cerebral permanente
y la muerte.
Por
otro lado, el alcohol tiene muy pocos carbohidratos
pero provee al cuerpo de una fuente de energía
muy fácil de utilizar. El cuerpo quemará
primero el alcohol para abastecerse de energía,
dejando a las grasas en un segundo plano. Por lo que
no es sólo que el alcohol contiene un elevado
número de calorías, si no que impide
que el cuerpo queme las grasas acumuladas, lo cual
no permite adelgazar.
Pero, como todas las cosas, estos efectos se generan
por un abuso abusivo de bebidas alcohólicas.
Se ha demostrado que algunas bebidas, tomadas con
moderación, como el vino o la cerveza, tienen
efectos beneficiosos para la salud.
Como ventaja se puede decir que con relación
a la aterosclerosis, enfermedad que afecta a vasta
cantidad de personas, el consumo diario de pequeñas
cantidades de alcohol (no más de 24 g/día)
aporta al organismo un incremento de la colesterina
(HDL), y así protege contra enfermedades coronarias.
Por esta razón este pequeño consumo
de alcohol puede ser sugerido a personas enteramente
sanas.
Efectos
del consumo de alcohol (algunos):
|
Pequeñas
Cantidades |
Exceso |
Sistema
Nervioso |
-
Inhibición de dolor,
- Entorpecimiento de los reflejos |
-
Depresión,
- Descordinación,
- Disminución creativa e intelectual,
- Deterioro de la personalidad |
Aparato
Cardiovascular |
-
No modifica significativamente ni la presión
arterial ni el gasto cardíaco.
- Vasodilatación cutánea (piel caliente
y enrojecida) |
-
Aumenta de la frecuencia de las pulsaciones, el
gasto cardíaco y la presión arterial
por 30'.
- Efecto deletéreo sobre el corazión,
condiciona la miocardiopatía alcohólica. |
Musculatura |
-
Desciende el umbral de sensibilidad de la fatiga.
|
-
Posible alteración muscular.
- Repetidas rupturas fibrilares, contracturas,
etc. |
Los
niños, embarazadas y enfermos, no deben ingerir
bebida que contenga cantidad alguna de alcohol. Demás
está decir que esto también se aplica
a personas alcohólicas.
Vino,
cerveza y sidra
A diferencia de las bebidas destiladas, que además
de ser tóxicas para la salud engordan, el vino,
la cerveza y la sidra son las bebidas alcohólicas
con menor graduación de alcohol, las que menos
engordan, y que incluso tomadas con moderación
son beneficiosas para la salud.
-
Vino. Siempre
y cuando no se sobrepasen las dosis adecuadas (uno
o dos vasos al día, que es lo que el organismo
puede metabolizar sin esfuerzo), el vino se convierte
en un efectivo vasodilatador, además de contener
sustancias antioxidantes que previene enfermedades
como la arteriosclerosis.
-
Cerveza. Beneficiosa
para el sistema cardiovascular, es diurética
y aporta ácido fólico.
-
Sidra.
Contiene todos los principios activos, minerales
y vitaminas de la manzana y es rica en fósforo
y potasio.
Qué beber fuera de casa
Si estás cansada del agua o de los refrescos
y te quieres dar un pequeño homenaje, hay unas
normas básicas de lo que debes y no debes hacer
si no quieres que el alcohol te pase factura en tu
salud... y en tu figura.
Sí
-
Las cervezas, vino secos y sidra son los que menos
alcohol, carbohidratos y calorías aportan.
-
No pasarse de uno o dos vasos al día.
-
No sólo hay que controlar la cantidad ingerida
sino también la calidad de los que bebemos.
-
Si se toma cava, mejor brut, secos
o semisecos.
· Mejor la sidra a los licores u otras bebidas
de alta gradación.
-
Desterrear de la dieta las bebidas destiladas o
de gran graduación, tales como el whisky,
coñacs o licores.
-
No mezcles diferentes tipos de alcoholes.
-
Prohibidos los cócteles. Cuando se mezclan
bebidas carbonatadas o zumos de fruta con bebidas
alcohólicas, se duplica el aporte de calorías.
Y, sobre todo, hay que beber siempre con precaución
y sin exceso. Tu salud y tu figura te lo agradecerán.
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