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El
número de mensajes televisivos de alimentos
chatarra que enganchan a menores de edad y los
convierten en consumidores potenciales aumenta
sin control, y en algunos casos con plena violación
a las leyes, lo cual afecta su salud y se refleja
en los niveles de obesidad que presenta el país,
apuntaron expertos. |
Especialistas
y defensores de los derechos del consumidor alertaron
que el poder económico de los fabricantes de
alimentos de ese tipo violan las leyes al dirigir sus
mensajes a la población infantil, para aprovecharse
de su credulidad e inexperiencia.
México aparece como el país cuya infancia
se expone a la mayor cantidad de anuncios televisivos,
sobre todo de alimentos contrarios a las recomendaciones
de una dieta sana, expuso el director de la asociación
civil El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo Unna.
En el marco del foro "El impacto de la publicidad
televisiva en la salud de las niñas y los niños
en México", organizado por esa agrupación,
se informó por ejemplo que en el Canal 5 de televisión
se transmite a los menores 39 anuncios por hora, de
los cuales 17 son de alimentos no recomendables.
Un
estudio de ese organismo, comparado con datos de Consumers
International, reveló que México ocupa
el primer lugar en mensajes dirigidos a niños;
seguido por Australia, que anuncia 29 productos por
hora, 12 de alimentos no recomendables; mientras en
tercer lugar se ubica Estados Unidos con 24 anuncios,
11 de comida chatarra.
En último lugar se encuentra Noruega, que no
emite comerciales para niños, como debería
ser según los especialistas porque aprovechar
su inocencia es una violación a sus derechos
humanos, de ahí que la publicidad debe dirigirse
a los padres de familia, como se hacía antes
de los años 90.
El bombardeo de publicidad provoca compulsividad
en el infante al creer que su consumo le redituará
los efectos "maravillosos" manejados en el
mensaje, como convertirse en un superhéroe o
un gran atleta, explicó Fernando García
Sais, investigador del Instituto Tecnológico
Autónomo de México (ITAM).
Los niños ven televisión con menos escepticismo
que los adultos y, por lo tanto, son particularmente
vulnerables a la publicidad, lo que afecta la elección
de alimentos e influye en sus hábitos, pues pueden
sufrir cambios de conducta y exigen a sus padres la
compra del producto que ven en televisión, precisó.
Los especialistas refirieron que desde
la década pasada la estrategia de publicidad
comenzó a dirigirse a la niñez, sector
que es visto como consumidor autónomo al que
se le aplican estrategias de seducción, engaño
y manipulación de las que es presa fácil.
A pesar de que la Ley Federal de Protección
al Consumidor establece que la publicidad debe proporcionar
información veraz y comprobable. Además
los anuncios deben carecer de elementos que induzcan
a error o confusión por publicidad engañosa
o abusiva, pero el poder económico de las empresas
ha logrado que no se tomen en cuenta esos aspectos.
El Artículo 67 de la Ley General de Radio y Televisión
establece que la programación dirigida a los
niños debe estar exenta de publicidad que incite
a la violencia o de alimentos que distorsionen los buenos
hábitos. Sin embargo, ninguna de las leyes se
respeta y tampoco hay un equilibrio en la publicidad
de los alimentos, pues en la televisión no existen
comerciales de verduras, frutas o carnes, es decir productos
sanos.
Lourdes Roca, investigadora del Instituto
Mora, lamentó a su vez que se aproveche que los
niños se encuentran de seis a siete horas diarias
frente al televisor y sean bombardeados con anuncios
que dañan su salud. La influencia es tal que
un niño de entre tres y cinco años prefiere
alimentarse con productos de las empresas de comida
rápida que con alimentos sanos.
Un estudio de la Universidad de Stanford describe que
60 niños del rango de edad referido prefirieron
alimentos sanos empacados con envolturas de comida rápida
y aseguraron que eran más ricos, lo cual demuestra
la influencia de los anuncios.
De
la mano con la obesidad
Los
mitos sobre las dietas o tratamientos "milagrosos"
, los esquemas actuales de belleza y los productos chatarra
son causantes del sobrepeso y la obesidad que padece
por lo menos 60% de la población en el país.
Así lo señaló la
jefa del Departamento de Nutriología de la Dirección
de Medicina del Deporte de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), Rebeca Camacho Trujillo, quien
puntualizó que el sobrepeso ya es considerado
como una pandemia mundial.
La nutrióloga subrayó
que de acuerdo con la Organización Mundial de
la Salud (OMS), la población infantil en México
que padece obesidad y sobrepeso es de alrededor de 60%.
Indicó que esa tendencia es resultado de normas
culturales ya que en la actualidad en lugar de jugar
el niño pasa en promedio cuatro horas diarias
frente al televisor, los videojuegos o navegando en
Internet, lo cual es mucho tiempo desperdiciado.
A ello también contribuyen los
mitos respecto a la alimentación, como las dietas
o tratamientos que se difunden en televisión
para bajar de peso. Muchos de esos esquemas, comentó
Camacho Trujillo, son peligrosos, pues prometen disminuir
tallas con rapidez y lo único que hacen es dañar
la salud.
Otro grave problema radica en lo que
difunden los medios de comunicación sobre la
imagen corporal, la que no siempre es acorde con las
características de la mayor parte de la población.
El sobrepeso y la obesidad también
son consecuencia de alto consumo de productos chatarra
y comida rápida que sólo proporcionan
energía al cuerpo, más no proteínas,
vitaminas y todo lo que requiere para tener un funcionamiento
adecuado.
Para
evitar el sobrepeso y la obesidad Rebeca Camacho sugirió
realizar actividad física y una buena alimentación,
lo que no significa llevar a cabo dietas extremas. En
el caso de los niños recomendó evitar
el sedentarismo y una dieta adecuada e individual, y
en el de los adultos dietas de reducción más
específicas, pero no extremas.
El futuro de los niños
La
obesidad y el sobrepeso afectan a 22.5 por ciento de
la población infantil de la zona metropolitana
de Guadalajara, informó la doctora del Centro
Universitario de Ciencias de la Salud, Edtha Jáuregui,
en el II Simposium de actividad física y salud
El niño y el adolescente, que forma parte del
VII Congreso internacional de Avances en medicina, organizado
por los Hospitales Civiles de Guadalajara. Este evento
fue inaugurado hoy, en el hotel Hilton.
Dicha cifra es una de tantas que arroja
un estudio hecho desde 2001 por la especialista, en
escuelas públicas de zonas marginadas de Guadalajara,
Zapopan, Tonalá y Tlaquepaque, entre una muestra
representativa de 937 niños y niñas, de
entre ocho y 12 años.
"La obesidad no es sinónimo de estatus.
Sin embargo, en nuestro caso la obesidad de estos niños,
o como yo le llamaría, el obeso del pobre, es
una obesidad abdominal. Tiene sus extremidades con poco
desarrollo muscular y una gran adiposidad (grasa) abdominal".
En su exposición, la especialista
aseveró que del total de la muestra representativa,
14.5 por ciento presentaba casos de desnutrición,
17.5 de sobrepeso y 15 de obesidad. El resto tenían
un estado normal de masa corporal.
Entre los alimentos preferidos por los infantes, las
hamburguesas ocuparon el primer lugar, seguido de las
pizzas y los tacos, algo que ocurre por una cuestión
de "estatus y socialización".
Edtha Jáuregui comentó
que otros factores generadores de estos problemas alimentarios
son la inactividad física, el consumo de refrescos
y el tiempo que dedican los infantes a ver televisión,
mismo en el que, por supuesto, comen alimentos chatarra.
Dos tercios de la población encuestada
realiza pocas actividades. Uno de cada tres niños
es inactivo, en tanto que entre las niñas, una
de cada dos. Jáuregui reveló que la actividad
dominante en los infantes es la televisión: 98
por ciento la ven diario, mientras que 38.5 pasan más
de cuatro horas frente a este aparato.
En la parte psicológica, estos
problemas crean a los niños una baja autoestima,
además de que las enfermedades crónico-degenerativas
impactarán en su calidad de vida.
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