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Navidad
es la fecha en que la mayoría por fin decide
librarse de las ataduras de todo un año,
dar rienda suelta al estómago y disfrutar
de la vida en familia.
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Suena genial, pero a fin de año estamos arrepentidos
por este, o peor aún, enfermos por excedernos
con la comida en las fiestas, despedidas de año,
reuniones con amigos…
Si consideramos que cada kilogramo de peso acumulado
representa 7 mil kilocalorías extras que comimos
de más o dejamos de gastar, la cifra se vuelve
sumamente impactante. Cabe destacar que el sobrepeso
y la obesidad son dos padecimientos cuyo principal factor
de riesgo es el consumo excesivo de alimentos.
Navidad
equivale a comida más bebida que es igual a dos
tres kilos adicionales de peso.
Los platillos de la época son muy elaborados,
con cantidades importantes de grasa, azúcares
y calorías, además de que las personas
reducen de forma significativa las actividades deportivas
durante esta época lo que al final se refleja
en la ganancia de peso.
También
es importante destacar que los seres humanos ‘socializamos’
en torno a la comida, y tendemos a establecer relaciones
afectivas incluso con ella; esto se denomina ‘el
comer emocionalmente’. El comer emocionalmente
implica que la persona experimenta diferentes sensaciones
de bienestar a través del consumo de alimentos
y existen 2 épocas en el año que se manifiestan
más: el verano y el fin de año.
Independientemente
de las emociones que podamos sentir a través
de la comida, es posible mantener un equilibrio en la
alimentación y no caer en excesos en esta época
disfrutando de forma moderada de los deliciosos platillos
a los que estaremos expuestos y a la vez cuidar nuestra
salud.
La
tendencia actual es que las personas que buscan estilos
de vida saludables deben equilibrar su dieta, su comportamiento
y su actividad física; un balance entre cuerpo,
mente y espacio para realmente obtener resultados tangibles
y la navidad no es la excepción para mantener
este equilibrio.
Y
aunque se presentan grandes dificultades para mantenerse
a raya con la dieta, nada es imposible, sólo
es cuestión de darse maña.
Lo
importante es elegir las estrategias correctas para
preparar las comidas que se servirán, hay que
optar por los alimentos que menos engorden y tratar
de controlar los excesos y tentaciones.
Aquí
van varios trucos y consejos para mantener la línea
y evitar molestias digestivas y enfermedades luego de
las comidas festivas:
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No hagas ayunos ni dietas locas. Come como lo haces
todos los días: tres comidas diarias más
dos meriendas para no alterar el ritmo de tu estómago.
También es importante mencionar que durante
los días de las fiestas principales (24 y 31)
es aconsejable abstenerse de colaciones entre comidas,
sin olvidar que en el transcurso de la mañana
y tarde se recomiendan alimentos con bajo contenido
graso, tanto para facilitar la digestión como
para compensar la ingesta de la cena.
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De esta forma, el desayuno puede incluir fruta, leche,
yogurt natural y cereal, mientras que en la comida
se puede disponer de sopa o consomé de verduras,
pollo o pescado en cantidades moderadas, y una rebanada
de pan blanco o dos tortillas; el postre puede ser
gelatina baja en calorías.
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Camina y camina. Haz una caminata de 30 minutos (que
es lo ideal) es una buena manera para que dejes de
pensar en la comida y quemes un montón de calorías.
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Las porciones son la clave. Es difícil dejar
de probar las delicias que hay en la mesa, ¿y
quién quiere hacerlo? Ve y prueba de todo,
pero solo un poco, así te evitas la ansiedad
y la culpa.
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El famoso “recalentado” se permite, pero
debe procurarse sólo consumir un platillo de
la gran variedad que tengamos disponible.
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Recuerde mantener un consumo adecuado de antioxidantes
a través de la inclusión de frutas y
verduras en la dieta.
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Tome suficientes líquidos, 8 vasos al día.
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Bebidas naturales y light. Las bebidas son un arma
de doble filo, las que contienen azúcar y alcohol
son muy calóricos. El segundo además
fija las grasas, ya que es el último combustible
que utiliza el organismo. En su lugar, opta por los
jugos de frutas, las bebidas dietéticas, las
infusiones y el agua mineral.
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Calcula las porciones. Como si fuese catering, ofrece
en la mesa los platos servidos. En el caso de los
dulces, procura que contengan agua (frutas y gelatina)
y aire (batidos, mousse, nieves, etc.), ay que son
ligeros y llenan rápido el estómago.
Para
la preparación de comidas:
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Elige mariscos de entrantes son la opción ideal
para aquellos que no sufren de ácido úrico
y colesterol. Son bajos en calorías y pueden
comerse con tranquilidad. También puedes optar
por pescados fríos.
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Prepárate un aperitivo light antes de ponerte
a cocinar la cena navideña así evitas
la tentación de picotear a cada plato. Son
buenas opciones las verduras grilladas y las piezas
de frutas.
-
Que el pavo sea tu plato principal porque tiene menos
grasa que la carne vacuna y el cordero. Cada 100 grs
de pavo sólo tienes 102 calorías, mientras
que con el cordero o la res sube entre 260 a 310 calorías
cada 100 gramos.
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Es preferible que optes por cortes de carnes magros
y además les debes retirar toda la grasa visible
y la piel de las aves antes de la cocción.
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Hay que eliminar las salsas cremosas, frituras y demás
alimentos super calóricos. Las
salsas a base de crema se pueden suplantar por quesos
untables light condimentados con especias, estos son
deliciosos y no aportan grandes cantidades de calorías.
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Incluye gran variedad de ensaladas, no les pongas
mucho aceite, es preferible que las sirvas sin aderezos
y que cada comensal condimente a su gusto.
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Haz uso y abuso de las hierbas aromáticas,
estas son muy sanas, dan un delicioso sabor y no aportan
calorías.
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Reduce la cantidad de sal, los alimentos salados producen
retención de líquidos.
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Puedes preparar aperitivos “diet” estos
los puedes hacer en base a frutas y verduras.
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Reemplaza los turrones por la versión light
y si servirás helado elije los hechos con agua
no con crema.
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No abuses de los postres, si es posible haz tus propios
panetones y budines en casa y sirve ensalada de frutas
como postre, eso siempre da sensación de saciedad.
Dietas
especiales
Mención aparte merecen aquellas personas que
llevan un régimen alimenticio especial para controlar
algún padecimiento, como concentración
elevada de grasa en sangre (colesterol o triglicéridos),
enfermedad celíaca (intolerancia al gluten, proteína
existente en harina de trigo, centeno, cebada y avena),
hipertensión (presión arterial alta) o
diabetes (concentración elevada de azúcar
en sangre), ya que, en efecto, enfrentan demasiadas
tentaciones en diciembre por abundancia de postres y
bocadillos.
Estas
personas deben entender sus limitaciones a la hora de
seguir un tratamiento, pero también deben saber
que si tienen adecuado control de su enfermedad pueden
gozar de ciertas libertades y comer algún dulce
típico de temporada de vez en cuando, aunque
no a diario. Esto, lejos de ser perjudicial, resulta
conveniente desde el punto de vista emocional, siempre
y cuando se compense con disciplina nutricional el resto
de los días.
Debemos señalar que la industria alimentaria
ofrece numerosos productos de composición nutricional
adaptada a diversas enfermedades, pero tampoco hay que
confiarse y abusar de su consumo, además de que
antes habrá que preguntar al médico o
nutriólogo sobre la conveniencia de consumirlos.
Afirmamos
esto porque, en el caso de los pacientes con diabetes,
a pesar de que estos alimentos muestran algunas leyendas
publicitarias en sus envolturas (“sin azúcar”,
“con fructosa”), no siempre tienen reducción
significativa de calorías. Conviene leer a detalle
los ingredientes y cerciorarse de su composición,
o bien, solicitar a un especialista el nombre y raciones
de los productos que conviene ingerir.
También
deben tener cuidado especial las mujeres encintas, en
particular las que padecen diabetes gestacional (elevación
de azúcar en sangre durante el embarazo), ya
que excederse en el consumo de postres, dulces y calorías
en estas circunstancias puede ser dañino no sólo
para ellas, sino también para el bebé.
A personas preocupadas por su colesterol o triglicéridos
les interesará saber que deben dar preferencia
a turrones de almendras sencillos, sin ningún
aditamento, y que deben comerlos con prudencia y sentido
común.
Por
último, quienes padecen enfermedad celíaca
deben estar atentos a los ingredientes de los postres,
ya que la oblea que cubre la masa en algunos turrones,
mazapanes o polvorones suele elaborarse con harina de
trigo, que está contraindicada en su condición.
Como
podrá apreciar, la alimentación durante
fin de año no significa imponer sacrificios y
restricciones para disfrutar de los alimentos, sino
mantener disciplina en el consumo de diversos productos,
a fin de evitar complicaciones en la salud. |