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Aunque
es cierto que el azúcar y otros carbohidratos
simples pueden producir un aumento rápido
de la glucosa, o azúcar, en sangre, no
causan la diabetes.
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Debido
a que la diabetes mellitus comúnmente es referida
como la "enfermedad del azúcar", muchas
personas erróneamente piensan que es causada
por comer demasiada azúcar refinada. La etiología,
o causa, de esta enfermedad crónica es aún
desconocida, pero se sabe que la herencia, la obesidad
y el consumo excesivo de calorías son importantes.
Otro mito común sostiene que una persona diabética
debe excluir las "harinas" de su dieta. La
cantidad de carbohidratos que un diabético puede
consumir al día depende tanto de su requerimiento
calórico, como de su plan de tratamiento de la
diabetes, como por ejemplo la dieta que le haya sido
prescrita, o si debe o no inyectarse insulina.
Las "harinas", o carbohidratos complejos,
se encuentran principalmente en los panes, los granos
como el arroz, los cereales, las pastas y las verduras
harinosas, como la papa y la yuca. Ya que éstos
proporcionan energía, vitaminas, minerales y
fibra, es importante incluírlos en los tiempos
de comida más fuertes. Es preferible comer aquéllos
que son de grano entero, o integrales, ya que aportan
una mayor cantidad de fibra que enlentece la absorción
de glucosa por el cuerpo.
Lo mismo sucede con el azúcar simple. La creencia
de que debe ser eliminada de la dieta de un diabético
se basa en que el azúcar simple es más
rápidamente absorbida que otros tipos de carbohidratos,
y que puede agravar la hiperglicemia. Mientas exista
un adecuado suministro de insulina para metabolizarla,
una persona con diabetes puede ingerir cantidades moderadas
de azúcar, siempre y cuando cuide los alimentos
consumidos que contengan azúcar.
Ya
no se considera necesario preparar platillos por separado,
"especiales", para los miembros diabéticos
de una familia. Hoy en día, tanto el público
como la comunidad médica se ha percatado de la
importancia de lo importante que es una dieta balanceada
para mantener la salud en general, a la vez que se reconoce
que los principios recomendados en una dieta sana para
un diabético son muy similares a lo que deberían
consumir todos.
El cuidado de la Alimentación
La Diabetes Mellitus es una enfermedad que padecen alrededor
de 170 millones de personas en el mundo (según
datos de la OMS). Pese a que aún no se ha encontrado
cura para ella, si se sabe, que un buen tratamiento,
que involucre una alimentación adecuada y bien
balanceada, puede ayudar a prevenir las consecuencias
que ocasiona.
¿Por dónde comenzar?
Lo primero, es organizar los horarios de comidas, de
acuerdo al tratamiento médico indicado. Esto
lo trabajan el paciente y su Nutricionista, de acuerdo
a los hábitos del paciente, sus gustos y actividades
diarias.
Luego, sigue elaborar un plan de alimentación
individualizado, diseñado por el profesional
en esta área, de acuerdo a las características
de la persona como su peso, edad, talla, contextura,
enfermedades asociadas y actividad física y se
contemplan las cantidades a comer de cada grupo de alimentos
y el tipo de alimentos a ingerir.
El plan debe ir siempre acompañado de ejercicio
físico diario, para mantener controlada la glicemia
y promover un peso y una condición física
adecuados.
Se deben realizar varias modificaciones en los hábitos
alimentarios, que deben adoptarse de por vida, de manera
que se procuren mantener siempre los niveles de glucosa
en sangre lo más normal posibles.
Modificaciones importantes en la alimentación
Para mayor facilidad, veamos los grupos de alimentos
y algunos de los cambios en cada uno:
1. Cereales, panes, pastas, verduras, arroz
y granos:
• Buscar las opciones integrales: pan integral,
avena integral, pastas integrales
• Consumir las papas y camote con cáscara,
bien lavados
• Evite el exceso de galletas, arroz, pastas,
etc., aún siendo integrales
2. Frutas y vegetales:
• Busque frutas ricas en fibra: manzanas, peras,
naranja, mandarina, guayabas, granadillas, piña,
limón dulce, etc
• Incluya frutas como postres después de
comer, como meriendas o en batidos
• Consuma siempre al menos 1 taza de ensalada
de vegetales con el almuerzo y otra con la cena.
3. Lácteos (leche, queso y yogurt):
• Prefiera la leche descremada en lugar de la
regular
• Busque quesos blancos frescos como cuajada,
ricota, cottage, etc y aléjese de los quesos
amarillos o maduros
• En el mercado existen varios yogurt sin azúcar
que puede incluir como meriendas durante el día
4. Carnes y Huevos:
• Elija cortes sin pellejos, sin piel, ni "gordos"
• Evite todo tipo de embutidos (salami, jamonada,
mortadela, tocineta, etc.)
• Prepare las carnes al horno, a la parrilla,
en salsa o en guisos y no fritas ni empanizadas
• Limite el consumo de huevos a 2 o 3 unidades
por semana
5. Grasas:
• Elimine la mantequilla, natilla, queso crema,
mantecas, crema dulce, etc
• Utilice para cocinar aceite de oliva, de girasol,
maíz, soya o canola
• Incluya ácidos grasos omega-3 en su alimentación
presentes en pescados fríos (atún, salmón,
arenque), fibra de lino y aceite de semillas de linaza
• Evite todo tipo de comidas rápidas, grandes
enemigas de su corazón
6. Los Dulces:
• Este famoso grupo de alimentos que reúne
al azúcar de mesa, los confites, los helados,
los chocolates, la leche condensada y cuanto postre
se le ocurra, está limitado, pero según
investigaciones recientes, no tiene por que eliminarse
de por vida.
Tabla de índices glucémicos de los principales
alimentos:
Sustituyendo los carbohidratos de bajo índice
glucémico, especialmente en las meriendas o comidas
aisladas, podemos mejorar la regulación del azúcar
en sangre, reducir la secreción de insulina y
ayudar a un programa de pérdida de peso. La tabla
siguiente puede consultarse para elegir los alimentos
de menor índice glucémico.

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