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Sobre
las dietas de adelgazamiento gravitan muchos
tópicos y falsas creencias que no conviene
seguir engordando. |
Estar delgado en nuestros
días es un imperativo estético al
que cuesta resistirse. Pero hay una norma básica
que hay que seguir si se desea adelgazar, que sean
dietas rigurosas.
Mil y una dietas salen
al paso, pero ninguna satisface el sueño
dorado de adelgazar sin esfuerzo. Muchos son los
mitos y tópicos que se han creado en torno
a las dietas.
Dietas absurdas, que maltratan el
cuerpo o ideas carentes de rigor científico,
la variedad es infinita. Alrededor los regímenes
de adelgazamiento se congregan muchas falsas creencias.
Tópicos
dietéticos
Grasa
selectiva
El primero de todos es creer que se puede reducir
grasa de una forma selectiva, algo un poco complicado
a no ser qe sea a base de ejercicio.
Adelgazante
azucar moreno
No es cierto que el azúcar moreno engorda
menos que el blanco. Ambos tienen las mismas calorías,
pero el primero goza de unas propiedades dietéticas
muy superiores, ya que los principios activos que
contiene la caña de azúcar se eliminan
durante el proceso de refinación y blanqueo.
Algo similar pasa con el pan integral y su alto
contenido en fibra, así como con las harinas
blanqueadas.
Desayuno
ligero
También es falso que el desayuno deba ser
ligero, las calorías ingeridas en las primeras
horas del día se metabolizan con mucha rapidez.
Problemas
con la fruta
Es extendida creencia de que ni que la fruta hay
que tomarla de postre. Esto es cierto en parte,
las vitaminas de la fruta se asimilan mejor con
el estómago vacío, mientras que tras
la comida pueden generar malas digestiones, flatulencias
y acidez. Lo ideal es ingerirlas entre horas o treinta
minutos antes de sentarse a la mesa. Pero siempre
hay que comerla.
Dietas
destructivas
Todas las dietas tienen una estrategia común:
reducir calorías con respecto a las necesidades
de nuestro organismo. Esta reducción tiene
que ser progresiva y en cualquier caso no hay que
ingerir menos de 1000 calorías diarias.
Las disminuciones rápidas
de peso no son eficaces ni aconsejables porque suelen
ser pasajeras y pueden provocar importantes secuelas.
Perder los kilos de más sin arruinar la salud
implica apostar por una alimentación equilibrada
donde estén presentes todos los nutrientes
básicos. El ejercicio físico, que
acelera la combustión de calorías
y evita la flaccidez de los músculos y la
piel, será el mejor aliado.
Seguir un régimen altera
el carácter (mal humor, desgana, sensación
de debilidad,depresión...) y los estados
depresivos son la única contraindicación
a la hora de bajar peso. Un recorte brusco de la
cantidad de comida puede acarrear problemas psicológicos.
Consejos
saludables
Es preferible hacer a la plancha o cocinar a la
parrilla los alimentos, comer de una forma gradual
y elegir alimentos ricos en fibra, que llenan más
y ayudan al drenaje de residuos. Durante la dieta
y como hábito saludable se aconseja comer
despacio. La sensación de saciedad aumenta
y los nutrientes se digieren mejor tras una correcta
masticación.
Los azúcares de la fruta
y la miel constituyen una importante fuente de energía
que y su inclusión permite excluir otros
manjares repletos de almidones y grasas. También
conviene beber mucha agua entre horas, así
como en infusiones y caldos de verdura. Acompañar
la comida con agua resta fuerza a los jugos gástricos
y dificulta la digestión.