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| Una
de las zonas de nuestro cuerpo que más
cuesta recuperar es el abdomen. Existen
creencias erróneas de las causas
y sobre cómo solucionar el problema
de la "grasa abdominal"...
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Aunque
bajemos de peso todo lo demás, por lo general
nos queda algo de panza.
En el caso de la grasa acumulada en el abdomen,
no sólo es un molesto factor estético,
sino que es un fiel indicador de riesgo para la
salud.
En la actualidad, el foco de atención es
la llamada gordura centrípeta, es decir,
la acumulación de grasa visceral que -se
sabe- es perniciosa para la salud y que constituye
un poderoso indicador de riesgo cardiovascular.
La
obesidad abdominal aumenta el colesterol y el riesgo
de que se formen trombos o coágulos.
La fórmula usada para saber si tiene exceso
de grasa abdominal es simple. Para Latinoamérica,
los valores cambiaron: por demás de los 80
centímetros para las mujeres y 95 para los
hombres se considera peligroso.
Causas más comunes
1. MALOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN
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Excesiva ingesta de calorías.
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No desayunar o realizar menos de 4 comidas al día,
lo cual provoca una disminución del gasto
calórico y, por lo tanto, un aumento de las
reservas de grasa en el abdomen.
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Comer entre las comidas (los refrigerios) “alimentos
chatarra” como papitas fritas, pastelitos
cremosos, etc.
-
Un consumo habitual de pizza, hamburguesa, hot dog,
alitas con exceso de grasa y condimentos.
-
Tomar más alcohol de lo recomendable diariamente
(mujeres 1 copa de vino y hombres 2 copas de vino).
-
Preparar los alimentos fritos o guisados con mucha
grasa.
2. EL ESTRÉS
El
estrés es una respuesta real del sistema
nervioso a situaciones de alarma, que estimula las
glándulas adrenales para la liberación
de distintas hormonas, particularmente de la adrenalina
y del cortisol. El cortisol, cuando aumenta en sangre,
favorece la fabricación de grasa por el organismo
(lipogénesis), la cual se deposita en el
abdomen.
3. SEDENTARISMO
Como
se ha mencionado en numerosas ocasiones el sedentarismo
es el riesgo modificable de mayor prevalencia para
una gran número de enfermedades crónico
degenerativas. Estar sentado varias horas al día,
ya sea frente al televisor, en la oficina trabajando
con la computadora, leyendo o conduciendo el auto
son hábitos que nos inmovilizan a diario.
Al no movernos, disminuimos notablemente la irrigación
de sangre y, por consiguiente, llega menor cantidad
de oxígeno al tejido graso. Esto evita la
combustión de grasas y favorece su acumulación,
especialmente en el abdomen.
4. ESCASA O NULA ACTIVIDAD FÍSICA
La
actividad física escasa es realizar algún
tipo de deporte aeróbico como la caminata,
trotar, andar en bicicleta, nadar entre otros con
una frecuencia menor de 3 veces por semana y menos
de 30 min. El ejercicio oxigena las células
promoviendo un óptimo desempeño logrando
de esta manera, entre muchas otras, evitar la acumulación
de la grasa en abdomen.
5. EDAD
Con
el aumento de la edad, el organismo disminuye su
gasto calórico y favorece el aumento de grasas
en el abdomen.
6. CAMBIOS HORMONALES
En
la mujer, durante el embarazo y la lactancia, el
organismo acumula grasa como fuente de energía
para la fabricación de la leche; luego de
este período, es muy común que parte
de la grasa quede en el cuerpo al coexistir los
otros factores antes mencionados. Tambien, en la
menopausia, la disminución de los estrógenos
favorecen el aumento de grasa abdominal, algo similar
ocurre en el hombre cuando con la edad disminuye
la testosterona.
Puntos clave: Guía de Ayuda